¿Por qué el cabello de Beethoven puede convertirse en brillantes diamantes azules?
El compositor alemán Beethoven tuvo una vida prolífica y dejó un innumerable legado musical para la humanidad.
180 años después de su muerte, tres diamantes hechos con su cabello vuelven a brillar.
En 2007, el archivo de la Universidad de Connecticut en Estados Unidos donó una muestra de su cabello que había conservado durante años a la empresa Life Treasures para una subasta benéfica.
La empresa lo transformó en tres brillantes diamantes azules.
Uno se exhibió, otro se devolvió al archivo y el tercero se subastó en línea, y los fondos obtenidos se donaron a una organización benéfica que cumple deseos de niños gravemente enfermos o en etapa terminal.
¿Por qué el cabello de Beethoven puede convertirse en hermosos diamantes?
Resulta que los diamantes, símbolo de eternidad y prestigio, están compuestos casi en su totalidad por carbono.
El cabello humano también contiene carbono.
Los expertos de Life Treasures calentaron el cabello de Beethoven a altas temperaturas en ausencia de oxígeno para extraer el carbono puro.
Luego, dividieron el carbono puro en tres partes y lo colocaron en un entorno de aproximadamente 3000 °C y 7,07 × 10^5 Pa durante dos semanas.
Así, el cabello del «Santo de la Música» se convirtió en tres diamantes que pesan un total de 112 miligramos (0,56 quilates).
Además del cabello, el carbono de las cenizas humanas también se puede convertir en diamantes.
En 2007, una empresa suiza lanzó un servicio para convertir las cenizas humanas en diamantes.
Las cenizas de una cremación humana suelen pesar entre 2500 y 3000 gramos, y se pueden fabricar un diamante con aproximadamente 500 gramos de cenizas.
Estos diamantes artificiales tienen precios que varían según su tamaño y proceso de corte.
Algunos familiares desean convertir las cenizas de sus padres, madres o cónyuges fallecidos en diamantes para conservarlas como un misterioso y significativo recuerdo eterno.
Los diamantes artificiales hechos de cabello y cenizas tienen la misma composición que los diamantes naturales: carbono.
La diferencia es que los diamantes artificiales primero extraen el carbono de los materiales orgánicos en un entorno sin oxígeno para formar carbono puro, y luego lo someten a temperaturas y presiones más altas para cristalizarse en diamantes.
Todo el proceso dura entre 6 y 8 semanas.
Los diamantes naturales, además de ser objetos de gran valor, son los materiales más duros de la naturaleza.
Aunque los diamantes artificiales no alcanzan el valor de los diamantes naturales, sus propiedades son casi idénticas, por lo que se utilizan ampliamente en industrias como la mecánica, la geología y la perforación petrolera, como herramientas de corte, brocas y abrasivos.

