Lo que las personas ven a simple vista de los objetos celestes es solo una pequeña parte de las ondas electromagnéticas que emiten. Los rayos X, los rayos gamma y parte de los rayos ultravioleta, infrarrojos y de radio procedentes de objetos celestes distantes son absorbidos por la atmósfera antes de llegar a la Tierra. Para que los astrónomos puedan observar las ondas electromagnéticas emitidas por los objetos celestes en estas bandas, solo tienen que enviar telescopios al espacio. ¿Cómo se puede enviar un telescopio al espacio y a qué altura del cielo debe estar? Depende de la banda que se vaya a observar. Si se trata de rayos infrarrojos, se pueden usar telescopios montados en aviones o globos, ya que el vapor de agua que absorbe los rayos infrarrojos se concentra principalmente en la atmósfera inferior. Para observar ondas de alta energía, como los rayos X y los rayos gamma, se necesita enviar detectores en cohetes fuera de la atmósfera. Por supuesto, si se utilizan satélites como plataforma, es aún mejor.
Además de absorber la luz de los objetos celestes, la turbulencia atmosférica es un gran problema. La atmósfera turbulenta es como agua hirviendo, lo que hace que los detalles de los objetos celestes sean poco claros. Para obtener una resolución más alta, además de usar tecnología óptica adaptativa, también se pueden enviar telescopios ópticos al espacio. El famoso telescopio espacial Hubble trabaja principalmente en la banda óptica y nos ha proporcionado muchas fotografías increíblemente detalladas de objetos celestes. Actualmente, se está construyendo el sucesor del telescopio espacial Hubble, el telescopio espacial James Webb, y se cree que los telescopios ópticos espaciales de mayor diámetro traerán aún más sorpresas.

