El alce es un animal típico de las taigas subárticas y, al igual que el mamut y el rinoceronte lanudo, es una especie del período glacial. Es el ciervo más grande que existe, y los machos son más grandes que las hembras, con una altura a la cruz de hasta 2 metros y un peso de entre 200 y 300 kilogramos, pudiendo llegar a pesar hasta 700 kilogramos. Su cuello y hombros están muy musculados, lo que hace que su espalda se arquee, de ahí su nombre de «alce». Los enormes cuernos de los machos también son muy llamativos, con un peso de hasta 30 kilogramos, y están formados por placas con múltiples ramificaciones, cuyos extremos pueden llegar a separarse más de 2 metros.
Los cuernos son una característica común de los ciervos, y suelen cambiarse anualmente. Al principio, son un crecimiento de tejido cartilaginoso cubierto de pelo, con vasos sanguíneos y nervios, llamado «astas de ciervo», que se puede usar con fines medicinales, pero para extraerlas es necesario inyectar anestesia para reducir el dolor. Una vez que los cuernos alcanzan su tamaño definitivo, se endurecen y pierden sensibilidad. Los cuernos de los mamíferos son los que crecen más rápido, aunque aún no se han investigado completamente los mecanismos que lo hacen posible.
A excepción del reno, que tiene cuernos tanto en machos como en hembras, la mayoría de las especies solo tienen cuernos en los machos. Estos sirven como arma para luchar por el territorio y las parejas, y un par de cuernos enormes también es una forma de atraer a las hembras. Además, el reno usa sus cuernos como pala para desenterrar comida de la nieve. A diferencia de los cuernos ramificados de otros ciervos, los del alce tienen forma de palma. Los estudios han demostrado que el alce tiene una audición mucho mejor que otros ciervos, y resulta que estos enormes «cuernos de palma» también tienen una función de amplificación del sonido.

