Todos los que han montado en bicicleta han experimentado esto: si los neumáticos están bien inflados, pedalear es mucho más fácil y no supone ningún esfuerzo; si, por el contrario, los neumáticos están desinflados, pedalear se vuelve mucho más difícil. Por eso, antes de salir a pedalear, las personas suelen comprobar si los neumáticos están bien inflados. Entonces, ¿por qué pedalear es más difícil cuando los neumáticos están desinflados?
Al observarlos, podemos ver que los neumáticos desinflados tienen una gran superficie de contacto con el suelo. ¿Podría ser que esto provoque un aumento de la «fuerza de fricción»? A primera vista, parece que sí, pero la física nos dice que, en general, la fuerza de fricción no depende de la superficie de contacto, sino de los materiales de contacto y de la presión. Además, la rueda trasera es la que proporciona la fuerza motriz de la bicicleta, y la fuerza de fricción de la rueda trasera actúa hacia adelante, por lo que, en teoría, cuanto mayor sea la fuerza de fricción, más fácil debería ser pedalear.
En realidad, lo que dificulta el pedaleo no es el aumento de la «fuerza», sino el aumento del «par motor». Debido a que los neumáticos están desinflados, el punto de apoyo de la fuerza de tracción del suelo se separa del punto de apoyo de la gravedad, y la gravedad genera un par motor alrededor del punto de apoyo, lo que «resiste» al par motor generado por la cadena, haciendo que pedalear sea más difícil. Cuanto más desinflados estén los neumáticos, más difícil será pedalear.

